05/10/19

Feliz día de las Madres

Hasta que nuestras sociedades no reconozcan y valoren la maternidad con justicia

  • Las responsabilidades que históricamente ha llevado y lleva, no solo en la continuación de la especie y cuidados, sino en la educación integral de cada ser que llega a este mundo,
  • los riesgos, costos, y dejaciones que ha conllevado y conlleva en la mayoría de entornos sociales,
  • el abuso, maltrato activo y pasivo en contradicción con el título innecesario de “madre sagrada”, a veces incluso por quienes más nos quieren y queremos
  • el ninguneo, menosprecio, enjuiciamiento y prejuicios
  • la falta de asesoría solidaria y colaboración de instituciones formales e informales
  • la promocion de enemistad competitiva y absurda con el rol de padre responsable integralmente, tan escaso aún pero tan necesario
  • la promoción de competitividades entre nosotras en lugar de apoyo mutuo
  • las falta de políticas económicas, jurídicas, comunitarias en apoyo efectivo a los educadores de nuevas generaciones (madres y padres responsables y maestros fundamentalmente)

hasta que estos temas dejen de ser invisibles y se conviertan en obvios y programa activo de mejora social

LAS FLORES Y AGASAJOS CONSUMISTAS ME PARECEN CURSIS 

Pero…

Queridas madres, de antes, de ahora y de mañana, GRACIAS y celebren, déjense agasajar como sea pero disfruten, CELÉBRENSE a sí mismas.

Y hagamos redes de apoyo y cariño.

               Una madre imperfecta

10/6/17

Hay momentos para recitar poesía y hay momentos para boxear

“Hay momentos para recitar poesía y hay momentos para boxear” Roberto Bolaño

La semana pasada en Espacio Irreverente se realizó  el taller de Repentismo y Actuación impartido por el mismísimo Alexis Pimienta, gran maestro repentista, investigador y docente. Aprendimos  y compartimos sobre décimas y teatro, boxeo y palabras en Espacio Irreverente.  ¡Gracias Alexis por invitarnos a domeñar el idioma! LA RA LE RO LE RO LÁ

10/5/16

mujeres maduras

De Santiago Gamboa, escritor colombiano.

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto.

Hoy  tienen  cuarenta y pico, incluso cincuenta, y son bellas, muy bellas,
pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente
seductoras,  esto  a  pesar  de  sus  incipientes  patas  de gallo o de esa
afectuosa  celulitis  que  capitanea  sus  muslos,  pero  que  las hace tan
humanas, tan reales.  Hermosamente reales.

Casi  todas,  hoy,  están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a
casar,  con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es
un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…

Otras,  aunque  pocas,  mantienen una pertinaz soltería y la protegen como
una  ciudad  sitiada  que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a
algún visitante.

¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

Nacidas  bajo  la  era  de  Acuario,  con  el  influjo de la música de Los
Beatles,  de  Bob Dylan… Herederas de la «revolución sexual» de la década
del  60  y de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas
por  varios  filtros,  ellas  supieron  combinar  libertad  con coquetería,
emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás  vieron  en  el  hombre a un enemigo a pesar de que le cantaron unas
cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner
al  hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando
éste,  trágicamente,  se  acaba, y decidieron pactar para vivir en  pareja,
esa  forma  de  convivencia  que  tanto se critica pero que, con el tiempo,
resulta  ser la única posible, o la mejor, al menos en este mundo y en esta
vida.

Son  maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos
engañan  o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con
suéteres de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche
loca de viernes o de sábado después de bailar Se vistieron de luto por la
muerte  de  Julio  Cortázar,  hablaron  con  pasión de política y quisieron
cambiar  el  mundo,  bebieron  ron  cubano  y  aprendieron  de  memoria las
canciones de Juan y de Pablo.

Adoraban  la  libertad,  algo  que hoy le inculcan a sus hijos, lo que nos
hace  prever  tiempos  mejores, y, sobre todo, juraron amarnos para toda la
vida,  algo que sin duda hicieron y que hoy siguen haciendo en su hermosa y
seductora  madurez.  Supieron  ser,  a  pesar  de  su  belleza, reinas bien
educadas, poco caprichosas o egoístas, diosas con sangre humana. El tipo de
mujer  que,  cuando  le abren la puerta del carro para que suba, se inclina
sobre el asiento y, a su vez, abre la de su pareja desde adentro.

La  que  recibe a un amigo que sufre a las cuatro de la mañana, aunque sea
su  ex novio, porque son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen
sufrir,  cuando  nos  engañan  o nos dejan, pues su sangre no es tan helada
como  para  no  escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche en la
que están dispuestas a servirnos el octavo whisky y a poner, por sexta vez,
esa melodía de Santana.

Por eso, para los que nacimos entre las décadas del 40, 50 y 60, el día de
la  mujer es, en realidad, todos los días del año, cada uno de los días con
sus  noches  y  sus  amaneceres,  que  son más bellos, como dice el bolero,
cuando estás tú.

¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

Y  si es más de 45….

A  medida que avanzo en edad, valoro las mujeres que tienen más de cuarenta
y cinco, más que a cualquiera. Aquí hay algunas razones de por qué.

Una  mujer  de  más  de 45 nunca te va a despertar en la mitad de la noche
para  preguntarte  «Qué  estás  pensando?».  No  le  interesa  lo que estás
pensando.

Si  una  mujer de más de 45 no quiere mirar un partido de football ella no
da  vueltas  alrededor  tuyo.  Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y
generalmente es algo mucho más interesante.

Una  mujer  de más de 45 se conoce lo suficiente como para estar segura de
sí  misma,  de  lo  que quiere, y de con quién lo quiere, son muy pocas las
mujeres de más de 45 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella
hace.

Una  mujer  de  más  de  45  ya  tiene  cubierta  su  cuota  de relaciones
«importantes»  y  »  compromisos».  Lo último que quiere en su vida es otro
amante posesivo.

Las Mujeres de más de 45 están dignificadas. Es muy raro que entren en una
competencia  de  gritos  en  el  medio  de  la  ópera  o  en el medio de un
restaurante  caro.  Por  supuesto que si piensan que te lo mereces no van a
dudar en dispararte un tiro.

Las  mujeres  de  más  de 45 son generalmente generosas en alabanzas Ellas
saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente.

Las  mujeres  de  más  de 45 tienen suficiente seguridad en sí mismas como
para  presentarte  a sus amigas. Una mujer más joven puede llegar a ignorar
hasta a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas
confesar  tus  pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te
dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.

Tenemos  muchas  cosas  buenas que decir de las mujeres de más de 45 y por
múltiples razones.  Lamentablemente no es recíproco.

Por  cada  impactante mujer de más de 45, inteligente, bien vestida, sexy,
hay  un  hombre  de  más de 50…. pelado, gordo, barrigón y con pantalones
arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años.

Señoras, les pido perdón por ello….

10/5/16

CÓMPRAME

CÓMPRAME

 

Llevo mi etiqueta colgando

para que no pregunten.

Importante importe.

Lo justo.

No regateo.

No soy tan cara.

Quisiera exhibirme

como objeto de lujo,

pero bien se ve

que encojo con la lluvia

(aunque también florezco)

No puedo ser reclamo de adinerados;

no quedo fina ni discreta.

Y me niego a mostrarme delicada.

Soy un poco excéntrica, eso sí,

y eso se puede parecer a exuberante…

Digo yo.

Uhmm.

Soy sabrosa y sosa,

descarnada en adornos.

Aunque adoro el disfraz,

el juego de trampas,

el te pillé.

Y me escondo ahora

para que me descubras.

Sabes que soy exactamente

lo que andas necesitando,

pero me pareces tacaño,

y tal vez no me alcance la paciencia.

Se acercan tantos compradores.

No duran ni un respiro.

Siguen creyendo que me doy gratis,

estúpidos,

apenas les enseño el envoltorio

y creen saberme,

se pierden mi corteza de naranja.

Me creen muy dulce,

y luego amarga…

Y no es que me recate,

me ofrezco en vitrinas

y hasta en pruebas gratis

sin compromiso:

devolución asegurada.

Para qué

si ni se acercan.

Aunque se abalancen sobre mí

no encuentran mi olor.

Ya ves tú,

y yo,

que entera me tumbo en la fuente,

con manzana en la boca

y les sonrío,

sonrío a todo.

Me sonríen los pies cuando vuelo.

A quién le interesan mis pies.

¿A ti?

Consumo muy poquito,

ah, y me auto-recargo

(qué remedio)

Bueno, estoy cansada

de mi feria incansable

y me pregono

sin mucho acierto.

Tengo el prospecto de

precauciones y efectos secundarios.

¿La posología?,

No sé.

Y menos los ingredientes

(no pasé pruebas de sanidad).

Me acompaño de colores

y de números.

Viste mucho.

Si, ya sé que mis piezas chirrían,

juro que no por vieja,

es parte de…

Es mi perfil, es

que nace música cuando me muevo

y se creen que bailo.

Y que quizás necesito

tu mimo,

que tú has de saber mis resortes.

No puedo ser tan difícil

que no,

que no tengo libro de instrucciones,

qué pesado.

Tus ojos pueden alimentar mis baterías

mejor que el sol.

No contamino.

Atrévete.

Paga el viaje,

nada pierdes.

Te lo juro.

Súbete al lomo de mis mentiras.

Si me rompo

nadie va a reclamarte,

qué puede reclamar

un juguete roto,

una pieza para nada,

un artilugio fantoche.

Mucho ruido y pocas nueces.

Soy tu almendra,

rómpeme. Ay,

con cuidadito.

Degústame en pequeños mordiscos.

Pero paga.

Me da igual que te asuste mi precio

no me regalo,

no me rebajo.

Poquito ha de costarte

rascar el bolsillo.

O pide prestado.

Empéñate.

Roba.

Qué has de perder si seré tuya

lo mío tuyo,

y tú,

(me  desmayo)

tú,

qué puedo pedir,

mercancía en oferta,

a riesgo.

Sí, claro que pido:

exijo mi precio infinito

y no voy a bajar la cotización.

Como animal exótico has de mantenerme

porque te voy a dar la vida,

la pequeña, la trivial vida en minúsculas.

Y no pido menos.

Dale, mira la etiqueta,

y paga de una vez.

 

Hecho.

Al fin.

Llévame ahora.

Pruébame en ti.

 

¿Ves?

Te quedo que ni pintá.

 

 

 

Eva González

10/5/16

A veces me protejo en mi burbuja

A veces me protejo en mi burbuja: nada de empujones y groserías, nada de virus de malas energías, agresiones que se multiplican, regresan, rebotan, se dividen como células cancerígenas, vuelan como esporas. Nadie queda a salvo.

Intento librarme en esta casa en la que días como hoy abrimos a todos, y por supuesto apenas lo consigo. Sé que no soy la única.

Vivimos, o sobrevivimos en esta cultura del ostracismo contradictorio. Nos reclaman a llenar nuestra casa de comodidades (reales o inventadas). Nos rodeamos de recursos “in home”, pedidos por teléfono, sms de promoción, televisión, películas en lata, sexo virtual…

Malas son las radiaciones solares, pero algunos amigos tienen un color verde sospechoso… repletos de amigos de FB no saludan ni a su hermano, adiestrados en lenguaje de signos resumido para móvil, apenas mueven mandíbula y no esperen la redacción de una frase escrita, la letra de médico ya es la letra de todos porque la escritura manual quedó atrás, los ritos de socialización y de seducción desconocidos, pero saben quedar irresistibles en las redes, publican fotos hasta del estornudo de su perro (y menos mal que algunos tienen perro), “gracias-por favor-disculpa-lo siento” son solo anacronismos de Dora la exploradora, al menos en Cuba nos queda “¿último?”, pero está en extinción y practicar-practicar… solo los adultos mayores en gruñido irreprimible.

Yo confieso que llego más lejos y sueño en desvelos con vivir en un cucurucho ermitaño, huraña y cómoda en un paraíso bucólico pero con mandos a distancia. Ahí no llegará ni la campaña del mosquito.

Razones no nos faltan, pero… ¿No estamos rindiéndonos y dejándonos robar los espacios colectivos? Nos quejamos y… ¿dónde y cómo reclamamos participación? Por el contrario ejercemos el “lo que es de todos no es de nadie”. Si alguien delante de nosotros agrede, ensucia, contamina… bueno, no es mi casa.

Y perpetuamos el malestar. Y contribuimos a que todo sea cada vez más degradante y desagradable. Y nos justificamos aún más en encerrarnos en nuestra virtualidad aséptica.

Los espacios públicos a compartir quedan regulados por el más fuerte. Usuarios exhibiendo marcas impagables, lo mismo imponen desde Nike o Converse que desde la Regla de Ocha. Impostan y atemorizan, el mundo es suyo.

A veces nos quejamos. Incluso nos quejamos mucho, constantemente. Por gusto.

¿No somos nosotros, los que aún añoramos la compartidera sana, los responsables de dejarnos robar los espacios públicos? ¿Quiénes pueden velar por el mal usado “derecho de admisión”, sino nosotros? ¿Por qué bajamos la cabeza y nos plegamos a no usar chancletas, short o camiseta en ridículas reglas de los burgueses años 50? ¿No proclamamos equidad, cultura y educación para todos? ¿No vivimos en climas que reclaman otro tipo de reglas indumentarias? ¿Por qué cedemos o nos excluimos de los espacios sociales a los que tenemos derecho cuando “nos lo ponen difícil”? ¿Por qué los burócratas o los groseros porteros de los locales son los que dictan lo correcto, son los que imponen su PODER? ¿No debemos ser los DUEÑOS y decisores de nuestra cultura, de nuestra educación, de nuestro entorno?

Ah… Pero eso significa COMPROMISO con el AHORA, con el AQUÍ.

Significa ACTIVISMO. Significa dar el berro, o sonreír, o conversar, o ceder… INTERRELACIONARSE.

ESCONDIÉNDONOS en las redes sociales, enmascarando nuestra personalidad y nuestros anhelos, huyendo el rechazo frente a una pantalla nice… solo estamos dejando que OTROS, y no NOSOTROS regulen nuestro entorno. Y nos manipulen, y nos discriminen, y nos reduzcan.

¿No habrá un día en que también en FB deberemos exhibir marcas y posesiones para ser atractivos? ¿De verdad reclamamos internet solo para engancharnos y dejarnos manejar por las redes de opinión? ¿Para fomentar relaciones virtuales y abandonar el cultivo y cuidado de las relaciones personales REALES?

Hoy, AQUÍ, reclamo el vernos cara a cara, olernos, sentirnos, escucharnos, tocarnos, evitarnos. Reaccionar, cautos o atrevidos, aprender a CONSTRUIR las reglas sociales que respondan a nuestro YO, nuestro NOSOTROS del AHORA. Construir espacios inclusivos que fomenten el respeto a la diversidad, nuestra diversidad creciente.

No todo tiene que ser como es. Repetimos que no somos locos los que nos rebelamos y activamos conciencias.

Podemos y debemos construir nuestros ESPACIOS PÚBLICOS.

Hoy les invitamos a construir este ESPACIO IRREVERENTE, humilde espacio público, como fórmula de ensayo y error de otras formas de convivencia.

Bienvenidos y PARTICIPEN.

10/5/16

POESIA HABLADA

POESÍA

De nuevo me rebelo.

Estoy harta de poesía engreída. Harta de artistas engreídos.

Soy Hartista con H.

No creo que haya más poesía que todas la cosas amables, tangibles o no: los besos y cuidados cotidianos, el café con leche, resolver los agobios del infierno exterior que pretende devorarnos – y, de ser posible, convertirlos en abrazos y victorias- , caer y levantarnos, y volver a caer y volver a levantarnos y aún querer más.

Creo en la poesía que se oculta. Que se guarda clandestina para quien sabe leerla en la cocina, la lavadora, la escoba insoportable, la cama deshecha, contar y recontar la vulgar economía diaria, las esperas y tardanzas, el reloj que negamos pero nos necesita, el vino del despilfarro, los regaños de la impaciencia, la paciencia…

Creo en la poesía de lo vulgar como creo en los desposeídos y en la rebeldía.

Y creo en las historias, en las vidas. En cada historia que es poema y en cada poema que es historia. Porque las vidas lo son todo.

En una vida, cualquier vida, existe la profundidad de todas las materias.

Y qué pena que, vidas enteras, hermosas y mediocres vidas que nos rozan e ignoramos, a veces patéticas vidas…,  no sabemos leerlas como un poema.

Más poesía he encontrado en todo el amor y desamor de nuestras historias cotidianas, que en las meta trancas que escribieron y escribimos.

Ojalá seamos poetas sin pluma ni computadora, poetas de mirada y escucha, poetas de olor.

Porque la vida es más poesía de lo que podamos pretender lograr.

Nos debemos esa humildad.

POESIA HABLADA

 

 

Escrito un día cualquiera de hace no sé cuántos años a una persona que en cierta manera traicionaba su quehacer poético.